Este es un Blog para los Radicales de tomo y lomo.

DE PIE RADICALES CHILENOS. LEALES PERO NO SUBORDINADOS, SOCIOS POLITICOS, NO COMPLICES

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miércoles, 21 de agosto de 2013

DICEN QUE… “MÁS SABE EL DIABLO POR VIEJO QUE…”



Los acontecimientos de los últimos días han marcado el destino del RADICALISMO CHILENO, frente a las consecuencias que ha de traer las decisiones tomadas, las omisiones, o los esfuerzos de primar intereses personales nos tienen en un estado de shock y con tendencia a una convalecencia prolongada.

El RADICALISMO no es primera vez que sufre esta situación, cada una en su tiempo hasta ahora sacó adelante la Doctrina pero siempre con una cuota de desmedro.


Hay un hito que marca el destino del Radicalismo en este último medio siglo. Me refiero a la publicación de LA LEY DE DEFENSA PERMANENTE DE LA DEMOCRACIA en el gobierno de Gabriel González (1948). Eso provocó que un grupo de radicales liderados por el senador Rudesindo Ortega y Arturo Olavarría, se marginaran del PR y que luego se integraran al gobierno de Ibáñez. 

Las razones y las consecuencias de La Ley no es de momento motivo de mayor análisis, pero los hechos a la larga demostraron que la decisión de Gabriel González y la ley promulgada era necesaria para ese momento.

Luego de la derrota presidencial de 1952, fueron muchos los radicales que abandonaron la casona de Agustinas (su perdida fue más misteriosa que la perdida de la casa de Miraflores), sin embargo había una fuerza cohesionadora fuerte y se logró mantener “el buque a flote” y con rumbo claramente definido, lo que permitió llegar al 58 con la esperanza de recuperar el gobierno con la campaña de Luis Bossay.

Hechos marcaron otra vez el destino radical.

Hasta el advenimiento de los gobiernos radicales eran claramente marcado los orígenes de los radicales, sus precursores, de origen aristocrático y de grandes riquezas, o de estratos sociales bajos y de limitada educación, ambas fuerzas convergen en un solo ideario, La Patria y el trato igualitario como ciudadanos ante la justicia la educación y la religiosidad.

Sin embargo en los Gobiernos Radicales (en todas partes se cuecen habas) hubieron correligionarios que trabajaron para generarse fortunas y siendo la mayoría de orígenes básicos y por tanto necesitados socialmente, aprovechándose del amparo de los financiamientos Corfo y haciendo uso de influencias que les permitían sus cargos se transformaron en prósperos empresarios, lo que les permitió ser miembros del Club de La Unión e incorporarse a agrupaciones “patronales”, generándoles conflicto de intereses.

Otro hecho socio político que influyó en el quehacer radical fueron los cambios de conducta y trastocación doctrinaria de los jóvenes radicales de la década de los cincuenta.

Impresionó mucho en los jóvenes el tema del asalto al cuartel de Moncada (1953) que termina con la toma del poder (01-ene-59) por los guerrilleros revolucionarios encabezados por Fidel Castro y que en el Radicalismo encontró un incondicional aliado.

Por otra parte Arturo Venegas G. dirigente juvenil radical de esos tiempos (para los que lo pongan en duda, Arturo alguna vez fue joven y buenmozo) se empapó de las ideas socialdemócratas y las quiso imponer en el PR. 

Una tercera línea dentro de la juventud de esos años fue la que lideraba Luis Angel Santibáñez y que luego pasaron a ser de la Democracia Radical, de esos jóvenes quedan muy pocos ya que ante la embestida de los “revolucionarios” se dedicaron a desarrollarse profesionalmente, quizás algún día se puedan volver a juntar, mas no sea para dar por pagadas las facturas viejas.

QUIZAS EL ULTIMO ACTO POLÍTICO RADICAL

Entre 1952 y 58 la colectividad se replanteó políticamente y se fijó como meta volver al gobierno, esta vez, el senador Luis Bossay encabezaba la cruzada, sin embargo, la derecha bien alineada y un Frei queriéndose perfilar permitió que Jorge Alessandri llegara a la presidencia de Chile.

Eso no mermó tanto el trabajo partidario pero si dio margen para que se introdujeran en las mentes de los jóvenes radicales ideas de un paradigma libertario, que en el lugar de origen todavía está en manos de sus iniciadores y eso fue ya hace más de medio siglo (muestra clara que no se confía en los que le siguen). Mientras los viejos militantes fortalecían su trabajo en terrero logrando un muy buen resultado en las elecciones Municipales y Parlamentarias en los años siguientes al 58, en el plano de los jóvenes se incorporó la “ERRE” de revolucionarios y con la complicidad de algunos dirigentes con vista corta, terminaron con generar dos grandes incisiones en el tronco Radical (1968 y 1972).

La historia reciente debe decantarse, a pesar que cada vez los historiadores se han transformados en comentaristas renunciando a su razón de ser; testigos válidos de los hechos, es posible que se puedan tener todos los elementos posibles y no distorsionados de los sucesos que se han vividos en estas cuatro últimas décadas, lo cierto es que se necesita realizar el PRIMER ACTO POLÍTICO RADICAL DESPUÉS DE LA NOCHE OBSCURA.

RADICALISMO DE HOY.

Hablar de radicalismo, hoy, es hablar de prehistoria, hablar de doctrina radical es hablar en latín. 

Debemos realizar de manera urgente ACADEMIAS CÍVICAS, debemos volver a conocer las palabras básicas del radicalismo, somos espectros doctrinarios, no hay partido político, es más, no hay proyecto común, no hay objetivos corporativos, no se ha definido una misión, ni menos una visión.

La situación es caótica, no basta con tener candidatos a diputados y a los CORES, ¿que hace un soldado en medio de una guerra sin un plan de acción y menos sin pertrechos?, porque digámonos de una vez por todas, de donde va a sacar dinero el PRSD para entregarle algo de publicada a los candidatos si las platas se las gastaron en las aventuras de Gómez y en que sobreviva Velasco.

Hay soluciones, hay que buscarla donde están por ahora a resguardo.

Nabuco.

jueves, 4 de julio de 2013

HACIA UN NEO RADICALISMO




       (2010)


¿Qué sociedad nos espera?

La Concertación ha muerto y con su derrota se ha cumplido un ciclo en la política chilena con el peor de los resultados electorales para la izquierda en los últimos 40 años. 
Nuestra dirigencia demostró su escasa preparación política, con un estilo negociador caracterizado por la instrumentalización de los objetivos perseguidos y la exclusión de gran parte de la población. 

El Partido Radical (SD) jugó en esa lógica retrógrada de la política nacional, olvidándose de una población chilena que sufre y requiere urgentemente de nuevos referentes filosóficos, que anhela alcanzar un desarrollo personal que le permita enfrentar con confianza y tranquilidad su porvenir y que aspira (como todos) a tener una mejor calidad de vida. 
La sociedad chilena ha cambiado, ya no es esa sociedad vehiculizada por el Estado nacional-popular y que protegía a la sociedad civil de sus temores personales, que se ubicaba en el centro de la política y que propuso un modelo económico con sentido de desarrollo. Eso ya no está, la dictadura lo derribó y hoy la sociedad está dominada por el mercado, por la globalización, infinitamente cooptada por las instituciones financieras y presionadas por los poderes fácticos.

Esta sociedad pos-moderna  del riesgo, de la información, la llamada sociedad global, la sociedad pos industrial globalizada o como preferimos llamar, la sociedad de la incertidumbre, tiene intereses distintos a los de hace 50 años atrás. 
La tecnología irrumpió fuertemente en la sociedad nacional, modificando costumbres, alterando identidades, interfiriendo directamente en las formas de relacionarse, de mirar al futuro y profundizando sus formas de individualismo societal. Pero con ello surgieron otras formas de expresión social que reemplazaron a las antiguas utopías, como el capitalismo, el socialismo o el comunismo. 
Ahora afloran las cuestiones de género, los movimientos ecológicos o antiglobalización, la multiculturalidad y los movimientos por la defensa de los animales, que vienen a re ubicarse en este nuevo espacio societal. 
Aún así, estas (neo) utopías dictan, quiéranlo o no, pautas políticas para la formulación de modelos de desarrollo, quizás, no tan económicas, pero claramente con sentido humano. 

No obstante, la sociedad de la incertidumbre que el Neo-radicalismo considera apropiado utilizar, observa nuevas formas de exclusión social que hay que contener, como el acceso a la Educación o el binomio pobre/rico, de los que pueden y los que no. Esta sociedad es la que necesita una fórmula de gobierno que vincule crecimiento económico con desarrollo socio-económico  que la proteja de la alta volatilidad en que está sumida la sociedad y la economía y que redunda en su carácter de sociedad de la incertidumbre.

Ideología y práctica del Neorradicalismo (Nrr)

La democracia, cuyo concepto ha sido largamente estudiado e interpretado, es la columna vertebral de la propuesta neo-radical, aunque consideramos que en el último tiempo ella tiene una muy baja calidad en Chile. Justamente por esa situación es que el neo-radicalismo sostiene que la única forma de fortalecer la alicaída democracia local, es eliminando los enclaves autoritarios heredados desde la dictadura militar, ya sea modificando la Constitución, reformulando el sistema binominal por algo más proporcional y entregándole al Estado la capacidad de ser un agente desarrollista en Chile.
Lo anterior permitirá que aquellos sectores políticos largamente prescindidos de la discusión política tengan una verdadera representatividad, se alcance una mayor participación de amplios sectores de la población chilena en cuestiones políticas y se logre una revaloración de la actividad partidaria. 
Una segunda dimensión y que está ligada a la anterior, radica en defender y devolverle al Estado su sitial de privilegio dentro de la sociedad para obstaculizar la ofensiva del libre mercado, con sus sucesivas crisis económicas y sus desintegraciones sociales. Es el Estado el agente del progreso social indiscutido, pero que en el Chile actual, sólo cumple funciones operativas por sobre una función social. Su rol como agente movilizador se minimizó debido al desmantelamiento producido bajo la dictadura y que durante los 20 años de la Concertación jamás logró recuperar. 
Por tanto, el Estado debe propugnar la meritocracia como forma de superación social. La tercera dimensión que forma parte de la filosofía neo-radicalismo apunta a revertir la manera de hacer política - de corte más bien pragmático- por una política centrada en los intereses de la ciudadanía.

Hoy los Partidos Políticos de centro izquierda sólo han privilegiado sus prerrogativas personales por los colectivos, olvidándose de cuestiones fundamentales como la superación de la pobreza, las desigualdades sociales o la distribución de la riqueza.
Lo que los mueve no es el equilibrio social, sino la obtención de más espacios de poder y la producción de proyectos económicos derivados de este juego. 
Una cuarta dimensión está dirigida por las tradiciones y los valores radicales, expresados éstos en las históricas convenciones radicales, en el micro ejercicio político comunal (las asambleas radicales) y por supuesto, la fraternidad, la solidaridad, el laicismo y la libertad de pensamiento como valores universales. 
Una quinta dimensión es la Educación Pública, la que debe ser la más relevante dentro de la sociedad civil. El Nrr aboga por una Educación pública gratuita, no sólo preescolar y secundaria, sino que también al ámbito universitario, pero precisando que los egresados de todas las disciplinas impartidas en dichas casas de estudios, deben empaparse de solidaridad, respeto y sensibilidad por los más golpeados. Una especie de voluntariado universitario como forma de retribución al gesto estatal.
Una sexta dimensión apunta a la defensa y protección de los recursos naturales, que en los últimos años ha estado en manos de capitales extranjeros y sin tributación alguna. Todas estas dimensiones y otras que surjan como reflexión neo-radicalismo formarán parte de una nueva concepción y praxis política que guíe a Chile al despegue definitivo y al término de años de sufrimiento y de infinito subdesarrollo.

Máximo Quitral.